En publicidad, ahorra tiempo y ahorrarás dinero.

Nov 2, 2015 0 Comments in Campañas, Creatividad, Diseño, Mercadotecnia, Publicidad

Ya hace diez años Jorge Valdivia, colega creativo, dijo, a propósito del estreno de la nueva versión de King Kong: “Voy a hacer como que tengo 8 años otra vez; a sentarme con mis palomitas y a disfrutar”. Lo dijo como respuesta, o como para cerrar la discusión que teníamos en la oficina acerca de que si era una versión apegada al original; si los efectos superarían las expectativas; o si Jack Black daría el ancho dramático para el papel. Todos nos quedamos pensativos tras la respuesta de Jorge en tono de sentencia.

Al final mi reflexión fue que Jorge tenía razón, que debemos ponernos en los zapatos del espectador para el que está hecho el espectáculo si queremos entenderlo y disfrutarlo.

Creo que la historia y la reflexión funcionan igual si las acomodamos a nuestro ámbito profesional (la publicidad, la mercadotecnia, los anunciantes y el público, mercado o target) donde muchas veces los protagonistas nos salimos de papel.

Me explico: Si intentamos crear una campaña o anuncio para un público infantil desde una perspectiva adulta o conservadora, probablemente nos convenza y satisfaga a nosotros, pero seguramente no hará conexión ni provocará diálogo con el target. Para estar seguros del éxito debemos ponernos en el lugar del público, identificarlo con una imagen y un nombre —Carlitos, por ejemplo—, entender cómo habla y qué quiere, y porqué habla así y quiere eso. De igual manera, si el producto no es para nosotros, debemos validar con estudios lo que diga nuestro olfato.

Bob_Plankton

Zapatero a tus zapatos

Un error (pecado) más que común, del cual nadie está libre en nuestra industria, es hacer lo que le corresponde a otro profesional pensando que se ahorra dinero. Peor aún, si no hay un objetivo y lo hacemos por el mero afán de modificar las cosas a nuestro criterio.

En mi no poca experiencia, lo anterior va siempre en contra del principal activo que tenemos en las agencias para los proyectos de comunicación: El tiempo. También del principal gasto fijo: Las horas-hombre, el consumo eléctrico y el desgaste del equipo.

Parece fácil y “total nadie se va a morir por un 10% más de gris o un logo más grande”. Pero, otra vez, si confiamos en el criterio de un profesional de las estrategias, del diseño o la fotografía —y sobre todo si le pagamos—, deberíamos tomar sus recomendaciones en serio, permitir que cada quien haga su trabajo y viva dignamente de él, y, sobre todo, evitar gastos superfluos por ser incapaces de contener nuestro ego que pretende “decirle a Peter Jackson que su King Kong está dos pulgadas más alto de lo real”.

El creativo no tiene la razón, el cliente tampoco.

A cada quien le asiste parte de la razón, pues cada especialidad habrá dedicado lo que le corresponde para crear la campaña o mensaje que al final verá la luz (o debería verla, ojalá) como un trabajo de equipo. Egos aparte, será fundamental para el éxito de la campaña que el encargado del brief sea acucioso, que el de la estrategia sea certero, que el del copy sea convincente, que el del diseño sea explosivo y que el del presupuesto no sea “codo”.  

Si damos a cada quien su lugar y vemos las cosas desde la perspectiva del experto o del target, nuestro trabajo habrá empezado a ganar dinero antes de salir al aire y, como se dice vulgarmente, “no habremos pagado más por el caldo que por las albóndigas”.

Una muestra graciosa y exagerada de trabajo en equipo:


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